pobre poeta
ya se han escrito todos los versos
pobre lenguaje
ya se han ultrajado todas sus rimas
las palabras ancianas se afirman al bastón
para no rendirse
¡infame desacierto!
otra vez pretenden mandarlas al frente
recauchutando estandartes podridos
interminable era de finales fallidos
deberías reducir la escandalosa deuda
fecundando verbos y sustantivos
con el simiente del horror propagado
así el lenguaje ofrecería luces
así el poeta volvería a enceguecerse
con la encrucijada de adjetivar la desesperanza
cuidado,
en el nuevo manifiesto del amor y de la guerra
sigue estando todo permitido.
lunes, 1 de abril de 2013
ANDAR CON PERRO
Yo tuve un perro que entendía la soledad de los fumadores. El perro de mi vecino era mio los jueves de noche. Su otro dueño lo había bautizado Tobby, pero Darno respondía mejor al nombre que yo le había dado. Se comentaba en los bares que yo andaba con perro. Que caminaba con él, que hablaba con él y que en su silenciosa compañía, Darno, siempre salía a fumar conmigo.
Los jueves de noche mi visión del mundo tenía mucho que ver con la entereza que aquel animal me transmitía. ¿Era yo un poco perro o era Darno algo hombre? Uno de esos jueves de invierno, solos y fumando bajo la helada que caía, tuvimos una charla espirituosa de almas eternas y reencarnación Con el resople de vapor que salía de su hocico, noté que el perro se quedaba con la nicotina del infinito en su sangre.
El domingo siguiente, cuando me avisaron que Tobby había sido arrollado por un coche, comprobé que Darno deseaba ser un poco más hombre, y al mismo tiempo entendí, que algunas cosas no se dicen en voz alta.
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